Su historia
En la ciudad de Sonsonate ubicada al occidente del país centro americano El Salvador, donde la abundancia de los palmeras y cocos refrescan su clima costero. En esta región se dan acontecimientos llenos de mucho fervor religioso, especialmente durante la cuaresma y con mayor devoción en la Semana Santa, que a partir del Lunes Santo, en horas de la tarde, la gente se vuelca a las calles tras la imagen de Jesús Nazareno, la cual fue esculpida en Florencia, Italia y mandada a pedir por el Obispo de la Capitanía General de Guatemala para aquel entonces Fray Juan Ramirez de Arellano, llegando a tierras centroamericanas en el año de 1604, la cual fuese inicialmente destinada para el Templo San Francisco Tacuzcalco, poblado extinto, hoy parte del Distrito de Nahulingo, al Sur de la Ciudad de Sonsonate.

Años más tarde, dicha comunidad excomulgada por sacrilegio por el párroco de la época, mando a cerrar y destruir dicho templo y con ello se generó el traslado de los enseres e imágenes sacras, dentro de esta la de Jesús Nazareno, siendo llevada al templo colonial Santo Domingo de Guzmán aun en pie en el corazón de Sonsonate.
Siendo precisamente en dicha parroquia, antiguo convento de la orden dominica, en la noche del 20 de febrero de 1875 Fray Patricio Ruiz fraile de la orden franciscana originario de San Cristóbal de las Casas, Chiapas México, párroco y encargado de la vicaría de la ciudad en aquella época, quien generará un Mandato y una Custodia a la originaria Cofradía de Jesús Nazareno del Ángel, hoy Hermandad de Jesús Nazareno, de procesionar todos los días de la Semana Grande o Semana Mayor con indumentaria y enseres propios de una solemnidad sacra, y sobre todo el de Custodiar la cuatro veces centenaria Imagen de Jesús Nazareno en la Ciudad de Sonsonate

Legado que se ha mantenido incólume con el devenir de generaciones y generaciones a lo largo de tiempo por más de 150 años de historia, manteniéndose así vivo el Mandato y Custodia que nos generará nuestro Padre de la Piedad Popular en El Salvador Fray Patricio Ruiz.






